jueves, 10 de mayo de 2012

UNA PRESENCIA EFECTIVA DESDE LO CASI INASIBLE: CAMILO MARTÍNEZ Y GABRIEL ZEA Yonlay Cabrera




El minuto actual está definitivamente signado por la diferenciación tecnológica. Las estadísticas de acceso a esta desde las distintas zonas del planeta, son la expresión de un mundo cada vez más dividido, donde las otroras brechas informativas y de desarrollo se han convertido en verdaderas fisuras.  En medio de este escenario, el dueto conformado por Camilo Martínez y Gabriel Zea, desde la pertinencia de la visión periférica, se enfrentan a la zona del arte que imbrica tecnología y producción estética.
Su rango de acción comprende la robótica, el arte interactivo, la programación en diversos lenguajes y plataformas, etc. pero sobre todo en un conocimiento del medio informático que da lugar a la solución técnica de muchas de sus obras. Lo que a la vista pudiera parecer un complicado entramado de conocimientos técnicos, producto de un saber matemáticoingenieril se reduce, en la producción artística del dúo, a la utilización inteligente de los  recursos con los que cuentan. Obras como El polarizador, se ubican en este espacio de potentes soluciones prácticas:
Técnicamente El Polarizador está compuesto de hardware reciclado: un computador con
más de siete años de vida, una impresora y un lector de códigos de barras comprados en el mercado de segunda mano, son las piezas fundamentales del sistema; el software es desarrollado a la medida, integrando los componentes de hardware con diferentes programas como un motor de bases de datos o un conversor de texto a voz, corriendo sobre aplicaciones de código abierto .
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Como en mucho de su trabajo más conocido, la tenencia de recursos sobre los que en apariencia debería descansar la concepción del mismo, se subordina al discurso finamente articulado. En otras como SPAM2  el software habilitado se basa en las grietas que va dejando la obsolescencia de la telefonía fija ante el empuje de los dispositivos móviles, la mensajería instantánea y el correo electrónico. Se basa en la implementación de un pequeño sistema automatizado sobre recibo-análisis y automarcación, donde “una plataforma permite grabar un mensaje a cualquier persona con acceso a una línea telefónica, que será difundido a través de otra línea por un sistema de auto marcado”.
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Hablamos aquí de una problemática  que excede la postura fría y requiere de una participación activa por parte del artista, así como un dominio importante del medio en el cual se mueve.
Otra de las variantes sobre las que han orientado su reflexión radica en las posibilidades de apropiación que permite el arte más contemporáneo. Sobre este aspecto, los aportes de comienzo de la posmodernidad y típico de las variantes apropiacionistas de la neovanguardia, parecerían experimentos infantiles si consideramos el fenómeno que encuentra boga con el advenimiento de Internet. Tanto Zea como Martínez, inmersos en el pensamiento digital que nuclea su propuesta, se encuentran enterados del asunto. Pero ahora no nos referimos al cinismo o subversión de un límite, sino (y momento histórico mediante) la defensa de la posiblemente única vía de salvación para producción estética en los tiempos que corren:
una desprejuiciada autofagia. Baste para entender este proceso algunas de las ponencias
de Camilo Martínez: El Plagio cómo proceso creativo, presentado en La Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Colombia, 2002; Plagio como proceso Creativo:
Fenómenos de apropiación en el arte y la cultura, 2004 en ese mismo escenario y Reciclamos sus Ideas dado en El Museo de Arte Moderno de Colombia, 2004.
Tanto como nos encontramos en medio de la eclosión tecnológica más importante de la historia de la humanidad, la frialdad de la caja negra puede ser socavada por la acción de los artistas. No se necesita de la punta de la tecnología para estar inserto dentro de ella, y al punto, dos colombianos en tenencia de su intelecto y de sus ganas de hacer por encima de los recursos físicos reales con los que cuentan, se nos presentan con sus máquinas, sus sistemas automatizados, sus versiones de juegos afianzados en las posibilidades que brindan los términos de la licencia GNU o de código abierto 4
 , sus librerías para Pitón 5   y su particular visión de la creación, donde hacen un uso inteligente y efectivo de lo que tienen, demostrando así, lo mucho que se puede y que queda aún por hacer.
1 En el final del texto proponen al usuario la consulta del código fuente de la obra en cuestión. martinez-zea.info/polaindex.html. Fecha de ingreso al sitio 19 de febrero de 2012.
2 Palabra que denomina el correo basura o correo publicitario no deseado ni reclamado por destinatario, pero presentadas ahora a manera de siglas, cuyo significado sería “Sistema Público de Auto Marcación”.
3  martinez-zea.info/polaindex.html. Fecha de ingreso al sitio 19 de febrero de 2012.
4 El código fuente de los programas afiliados a la licencia GNU (proyecto comenzado en 1983 por Richard Stallman) puede ser copiado, modificado y redistribuido.
5 Lenguaje de programación orientado a objetos


ROBERTO FABELO: GARRAS EN LA PIEDRA Laura María Piedra Rodríguez



UNA PRESENCIA EFECTIVA DESDE
LO CASI INASIBLE: CAMILO MARTÍNEZ
Y GABRIEL ZEA
Yonlay Cabrera
Como ya se ha venido anunciando en la nueva edición de la Bienal de La Habana se asumirán los espacios públicos para intervenciones artísticas. Este hecho es ciertamente muy atractivo tanto para el público espectador como para los propios artistas que trabajan en su realización.
Detrás del Muro 1 es uno de los proyectos que tendrá lugar en el marco de la  Bienal y contará con la participación de destacados exponentes del arte cubano contemporáneo. Roberto Fabelo engrosa y prestigia la nómina de este proyecto, que se desarrollará a lo largo del malecón habanero desde La Punta hasta el torreón de San Lázaro.
Con sobrado reconocimiento nacional e internacional este consagrado artista cubano, merecedor del Premio Nacional de Artes Plásticas en el 2004, ya nos ha mostrado con creces sus habilidades y destrezas.
Como dibujante nato, obtuvo el Primer Premio en la Bienal Internacional de Dibujo en Cleveland, Inglaterra, en 1993, pero asume también la pintura sobre lienzo, acuarelas, la escultura en madera, y la instalación con igual maestría.
Sus obras evocan un ambiente pleno de sugerencias y erotismo en el cual coexisten diferentes niveles de lectura, expresivos rasgos valiéndose siempre de la sensualidad de la línea suelta y espontánea, procurando en conjunto, que la pieza posea un matiz decorativo y una sugestiva atmósfera.
Fabelo nos introduce en un universo donde conviven la  realidad con lo onírico, lo cotidiano con lo surrealista. Sus creaciones de corte expresionista son un legítimo reflejo de sus  inquietudes creativas.
Este expresionismo normalmente tiende a una desproporción de las imágenes  sin llegar a  afectar su condición figurativa. Se percibe fácilmente que es un torso de mujer o de hombre; la deformación viene dada por aletas de peces, alas atadas o sueltas, y lo que se ha llegado a convertir en icono de su producción: las cabezas con caracoles o espinas como especies de corona.
Ante un recorrido por su producción se pueden divisar dos rasgos que distinguen  al artista.
El primero de ellos es el uso del papel kraft como soporte para sus dibujos, rasgado por el propio autor de manera irregular aproximadamente por encima de los contornos de las formas. Esta solución hace aparecer a las figuras prácticamente descontextualizadas, y es la mirada del espectador la que debe recomponer la disposición de cada una.
La otra característica que se puede observar es el predominio de una línea dinámica y espontánea que remeda ligereza y un acertado poder de síntesis de la imagen.
En el marco de la cita Fabelo se integra a un amplio grupo de creadores que harán sus intervenciones a lo largo del malecón habanero. Su proyecto titulado Garras en la piedra, en el cual estará dominando el panorama la figura de un león que se mantiene asido por las garras a los arrecifes costeros.
Ya nos había sorprendido en la pasada Bienal con aquellos Sobrevivientes, especie de cucarachas con rostros humanos intensamente expresivos. En esta edición vuelve a una iconografía animal, solo que con un interés diferente. Si en aquella ocasión había una evidente conexión con la tradición kafkiana y una profunda preocupación humana, ahora bajo el axioma de “si te quedas sentado te come el león”, Fabelo nos está invitando a la acción, a la inmediatez de un hecho.
Por supuesto que su proyecto se integra adecuadamente a las obras que le precedieron, y aunque cada una será autónoma e independiente de las demás, no debe desecharse una visión integradora y totalizadora del proyecto curatorial.
Una vez más Roberto Fabelo ocupa un lugar en nuestra capital y de todos será el disfrute de su obra. Penetrar en el león o saber evadirlo, será opción de cada cual.
Con curaduría de Juan Delgado Calzadilla

UNA MIRADA PARA REFLEXIONAR Marikarla Rodríguez de Azcoitia




Con motivo de la celebración de la Oncena Bienal de La Habana 2012, participarán muchos proyectos novedosos, que posibilitarán el desarrollo y la participación del público cubano para incorporarnos culturalmente al ámbito contemporáneo mundial. Con el título de Prácticas artísticas e imaginarios sociales, esta edición pretende lograr, con la presencia de los diferentes países participantes y con las actividades propuestas por los artistas, una interacción directa entre obra y espectador.
Patricia Villalobos Echeverría representante de Nicaragua, confirmó su presencia en este acontecimiento. Ella se interesa principalmente en como las maneras reproducibles de representación pueden alterar nuestras nociones de singularidad. Su labor cuestiona el sentido de estabilidad, examina las relaciones de poder y dependencia por medio de esculturas que invaden los espacios arquitectónicos, así como la naturaleza efímera del vídeo y el sonido.
Dichas características son expresadas en los testimonios de la propia creadora que nos revela las intenciones que persigue para con sus piezas.
En esta ocasión nos presenta una instalación in – situ, enigmática, de dimensiones variables según el lugar de emplazamiento, invadiendo el edificio donde reside el Centro Wifredo Lam. El título, cystema@23°8'27.054"N 82°21'10.117"W, por otra parte hace alusión a los coordenadas de dicho centro cultural. Los múltiples elementos esculturales adheridos a las paredes, deben adquirir el mismo color de la superficie donde se emplaza, haciendo referencia a parásitos, salpullidos; cuerpos vividores o dependientes de otros componentes, ya sea a nivel celular, político o económico, especie de pluralidad crítica frente al mundo que nos rodea.  El sonido de fondo que presentará la obra, ambientará el lugar y será parte de la intervención de la artista, demostrando o de alguna manera criticando algunos sectores de la sociedad.
Patricia Villalobos en previas presentaciones, ha realizado trabajos similares al que nos propone en esta Oncena Bienal, los cuales han adquirido aceptación por parte del espectador según la crítica. Sus piezas pareciese que emanan del interior de los espacios escogidos por la artífice para sus instalaciones, como si salieran de la nada sin ser percibidas con anterioridad. Dan muestra de soledad, de inestabilidad, de asfixia. Pero su trayectoria no se limita solo a este tipo de obras, sino que también llevo a cabo en otras con cuerpos desnudos como son: cuerpos/márgenes 2006  o cortocircuito 2000 – soportes redondos que proyectan videos por 10 minutos conectados a un televisor – entre otros grabados y fotografías. En sus trabajos observamos las diferencias entre la tridimensionalidad de las piezas escultóricas o arquitectónicas, frente a la representación efímera del vídeo y el sonido. Son productos que hay que admirar de cerca, contemplar su textura, interpretarlos, es un momento único, entre resultado final y el público frente a frente y un momento especial para compartir con la artista en nuestro ambiente cultural.     






RESISTENCIA E INTEGRACIÓN
EN EL MUNDO CONTEMPORÁNEO
Anabel Caraballo


De la isla de Tenerife en España nos llegan las atractivas propuestas  del dúo de creadores plásticos conformado por Beatriz Lecuona y  Óscar Hernández. Estos artistas  se graduaron en la manifestación de pintura en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna en el año 2004. Han recibido cursos complementarios con la finalidad  de enriquecer su  carrera  profesional  entre los que destacan un taller sobre el Lenguaje cinematográfico aplicado al video creación contemporánea impartido por la Facultad de BBAA de la ULLL y uno de Performance por el Centro Gallego de Arte Contemporáneo, en Santiago de Compostela, entre otros.
Como pareja artística han expuesto sus obras en numerosas instituciones culturales tanto en el interior como en el exterior de su país natal a través de exposiciones individuales y colectivas. Entre ellas sobresale Todo hielo  realizado en Espacio Canarias, Madrid, Impasse efectuada en el Área 60, TEA. Tenerife, la participación en la X Bienal Internacional de Cuenca, Ecuador, realizadas en el 2009; The Old Soldier Action en el Centro de Cultura Contemporánea de Valencia y la de Shadows of silence en Miami en los años 2010 – 2011.
Sus trabajos se caracterizan por la utilización de la tradicional y artesanal técnica del repujado en metal. En la mayoría de los casos esta práctica se lleva a cabo con materiales como el estaño, el latón, el oro o la plata. Sin embargo, ellos la emplean con el metal de aluminio como símbolo del avance científico, del progreso del arte contemporáneo. Este constituye un soporte autónomo en el que pueden explotar sus cualidades físicas y ampliar todo un universo estético-formal  y conceptual, un discurso coherente y lógico que llegue a todo tipo de público.
La muestra  titulada Impasse consistió en la exhibición de una especie de  cascada a través de la negra pintura líquida en movimiento a manera de telón de un escenario. Detrás de la superficie pictórica se podía observar el mecanismo de tuberías, bombas hidráulicas, etc. que posibilitaba el movimiento ilusorio de la pintura.  El mensaje se basa en la extrema
dificultad para representar, aglutinando así en la pintura toda una memoria colectiva de imágenes que fluyen constantemente. En palabras de los propios artistas “el discurso pasa por hablar del movimiento – emoción, en un constante deja vú en el que se aparecen todas aquellas imágenes de las que hemos bebido.  Impasse está en constante refinamiento toda vez que se vicia, pues siempre es nueva pintura y siempre es pintura usada.”
En The Old Soldier de sus serie Tiempo de espera un viejo soldado es reflejado a través de imágenes repujadas de caballo, silla de montar, tambor, trompetas, hombres uniformados.
Esta  se refiere a conceptos como presencia y ausencia  que son utilizados en un mismo plano simbólico. Es decir, estos artistas nos hablan de la existencia de un mundo saturado de imágenes, de medios publicitarios actuando al unísono creando  un sujeto alineado que no es capaz de percibir con claridad las cosas esenciales de la vida; es lo que ellos denominan exceso – desierto. Entonces valdría la pena preguntarse, como lo han hecho algunos críticos,
si estos personajes representados son los que ayudan al ser humano a escapar de esta gran burbuja que es el mundo contemporáneo.
Siguiendo esta línea discursiva Beatriz Lecuona y Óscar Hernández  nos traen dos proyectos que distinguirán a la Oncena Bienal de La Habana: Música para el Cortejo y Common Life.
En Música para el Cortejo se valen de alrededor de doce repujados sobre aluminio que representan a una serie de hombres, de guerreros musicales, de ciudadanos entonando una melodía al sonido sordo del tambor para exteriorizar un discurso sustentado en el término de resistencia del hombre a la hegemonía económica, política y cultural del régimen capitalista.
Estas piezas seriadas insertadas como un componente decorativo de la fachada del Museo de Arte Colonial exponen el binomio perfecto figura – fondo, mediante la forma del hombre tocando un tambor sobre una base neutra. Estas imágenes  se obtienen a través del ahuecamiento de su negativo previamente sobre madera, de esta manera se establece un juego entre la imagen representada y el molde original. Asimismo la incidencia de la luz, en esta
superficie metálica trabajada a manera de relieve, crea un constante cambio y movimiento debido a las variaciones dada por la luminosidad de los rayos solares.
El concepto de resistencia se basa en la existencia del ser humano que encarna el rol de sujeto político dentro de una sociedad. El hombre se encuentra dominado por la potencia imperante en el poder que lo somete y lo obliga a adecuarse a las leyes, las normas dictaminadas por la misma.
Por lo tanto el objetivo de esta praxis artística se basa  en exteriorizar el rostro  agigantado de ese sujeto político que te devuelve el espejo de ti mismo, que te insta a cuestionarte como te estás convirtiendo en un ser conquistado por las maniobras económicas y políticas que sustentan ese sistema dominante. En este caso esta resistencia presenta un carácter mudo en cuanto se traduce en el simple toque del tambor, por lo que es una manera simbólica de alentar al ciudadano a que despierte de esa tormenta opresiva, a que busque alternativas para luchar, para producir un cambio desde dentro.
Por otro lado, Common Life gira en torno al significado del concepto de metoikesis, que procede del griego Métoikos, meta o cambio y Oikos, casa. Con este trabajo se propone crear toda una reflexión sobre el tránsito que se genera no solo con el traslado físico de las personas de un lugar a otro, sino también de las transformaciones emocionales, sentimentales e intelectuales que experimenta el ser humano al decursar del tiempo; así como la integración de nuevos elementos debido a la interacción con otras personas y escenarios que los rodean.
El hecho plástico se consolida con el vertimiento de una líquida pintura negra  que se incorpora a la superficie desde unos singulares calderos de cocina. Ellos emplean el negro, según las palabras de los propios artistas, porque se auxilia de los otros colores para conformarse, por lo que es una imagen contenedora de todas en sí misma.
Teniendo en cuenta lo anterior, la acción se basa en la búsqueda del auto reconocimiento espiritual a través del intercambio con los demás, y el ser capaces de reconocer que somos el resultado de la confluencia de imágenes, de recuerdos individuales y a la vez colectivos.
Porque formamos parte  de un todo, de una comunidad. Por lo que, esta obra se ancla en la relación arte – vida, en la que el receptor juega un rol protagónico al ser el partícipe y testigo del encuentro con el otro, de este reconocer en la mirada del otro la esencia de uno mismo. En otras palabras como dijera el literato Sartre en sus obras: el espectador es el que completa el hecho artístico y literario.




viernes, 4 de mayo de 2012

Alberto Faya: seguiré cantando mientras tenga un poquito de la voz que me queda

Texto tomado de Cubarte.



1: ¿Cuándo y cómo ingresaste en el Movimiento de la Nueva Trova?


Realmente ingresé al Movimiento como ingresa un creador a ese tipo de fenómeno cultural: espontáneamente, por mis pies, sin tener en cuenta siquiera que era parte de un Movimiento, haciendo canciones con objetivos diferentes a las canciones comerciales en boga. Era y sigue siendo una necesidad de expresarme desde una ética artística consecuente con mi vínculo con la realidad (entonces) nueva de Cuba.
Corrían los finales de los años 60 y después de haber incursionado en interpretaciones del filin, vinculado a un movimiento cultural de los CDR, me di cuenta de que aquel importantísimo Movimiento, a pesar de ser verdaderamente genuino, no respondía del todo a mis necesidades artísticas que me imponían un lenguaje algo diferente.



2: ¿Qué repercusión inmediata tuvo la entrada en el Movimiento en tu labor como creador?


Esta pregunta da continuidad a lo que contestaba en lo anterior. Mi participación como creador en lo que sería el Movimiento de la Nueva Trova significó un vínculo estrecho con otros compañeros que se acercaban a la canción de alguna manera similar a la mía pero que, a partir de sus propias experiencias, me aportaban saberes novedosos y ópticas desde puntos de vista no percibidos por mi. El resultado fue un enriquecimiento de mis ideas.



3: ¿Podrías describir el ambiente creativo y social en torno al movimiento, qué representó en aquel momento?


Recuerdo que se desarrollaba entonces el trabajo en instituciones como Casa de las Américas a cuya revista me suscribí de inmediato por lo que las ideas que en ella florecían contribuían notablemente a nutrir el ámbito de las canciones que yo componía o que cantaba. Esto último sobre todo porque no he sido realmente un compositor muy prolífico.
El triunfo de la Revolución implicó una deslumbrante visión de la realidad cubana y mundial que llenaba de luz cada uno de los pensamientos que muchos de nosotros teníamos entonces. Era una época de la juventud en que participaba en todo lo que fuese posible, desde formar parte del Batallón 114 de la Milicias Nacionales Revolucionarias hasta convertirme en miembro de los consejos municipales de Cultura y Deportes.
Lo mismo jugaba voleibol que hacía guardias en diversos lugares del hoy municipo Boyeros o que cantaba en la Casa de la Cultura. Por supuesto que tanta actividad tenía que dañar algo y fueron los estudios escolares (no las lecturas individuales) los que resultaron deteriorados. recuerdo que no podía con la Física, la Matemática y con la Química lo cual hizo que fracasara en mis tercero y cuarto años de Bachillerato en el Instituto de la Víbora además de que me veía envuelto en movilizaciones militares sistemáticas ante las amenazas enemigas incluyendo mi participación en Playa Girón.
Finalmente y para culminar aquella etapa de participación y aventura, me involucré en estudios de Mecánica de Telares en la entonces URSS, en la ciudad de Tashkent. Aquel viaje que se inició en diciembre de 1961, me abrió las puertas a la comprensión de que existía un mundo mucho más ancho del que podíamos haber previsto. Fue una experiencia inolvidable aun cuando, al regreso a Cuba, tuviera que cumplir con el compromiso moral de trabajar en la fábrica  El Vaquerito durante un año.
Después tomé el camino que mi propia conciencia me imponía y comencé a estudiar Historia en el inaugurado Instituto Pedágogico Enrique José Varona en 1964.
De entonces acá mi vínculo con las llamadas Ciencias Sociales y el Arte se fortaleció aun cuando seguía asumiendo tareas y ocupaciones de diversa índole incluyendo las deportivas. Era una especie de concepción de ser humano integral que, por supuesto, rebasaba las posibilidades personales pero que me mantenía en una constante vigilia.



4: Se habla mucho de "varias generaciones de trovadores" de los sesenta hasta hoy. Hay quienes se defienden un criterio de continuidad, otros de ruptura o distancia crítica ¿Cómo ves tú ese fenómeno?


Como que en estos momentos pertenezco a la Trova y no a la Nueva que contribuí, de alguna manera a fundar así como a una manera de encarar la nueva canción y la vida consecuente con sus contenidos, pienso que cada época tiene sus requisitos. Ya en 1978 y otros siguientes, cuando siendo yo Presidente del Movimiento en Ciudad de la Habana, entraron en el Movimiento jóvenes como Alberto Tosca, Santiaguito Feliú, Donato Poveda, Frank Delgado, Gerardo Alfonso o Carlos Varela, por sólo citar algunos de las decenas que engrosaron las listas de aquella membresía; comenzamos a confrontar puntos de vista diferentes a los nuestros  a la vez que tratábamos de que no "pasaran por lo que los que quienes fundamos el movimiento, pasamos" lo que implicaba defenderlos en la medida de nuestras posibilidades, frente a la burocracia y las insuficiencias en el pensamiento de personas que ostentaban cargos desde los que decidían sobre el devenir de la cultura y específicamente del Movimiento.
Paralelamente a ello, algunos, llevados por la idea de facilitar y desarrollar el trabajo cultural desde muy diversas áreas, asumimos cargos y responsabilidades institucionales muy diversas: recuerdo cuando Pablo Milanés tuvo responsabilidades en el Dpto. de Extensión Universitaria, otros aparecían en las nóminas de otros muy diversos departamentos y como hasta yo mismo ocupé cargos en la Radio y después en la TV así como en la Casa de las Américas y en la empresa discográfica Bis Music.
Algunas declaraciones de miembros fundadores del Movimiento en torno a sus deberes sociales diferentes a los de la creación y el trabajo artístico, pueden ofrecer un panorama verdaderamente rico en torno a las relaciones, en ocasiones difíciles de manejar, entre nuestras responsabilidades creativas y las institucionales.
Como que quienes habíamos fundado el movimiento ibamos haciéndonos "viejos", pasando a ser miembros de la Trova "tradicional", íbamos también adquiriendo experiencias útiles para el trabajo social e incluso cultural y político y asumíamoss cargos públicos pero recuerdo que tratábamos honrada y consecuentemente, a partir de las ideas que nos habían hecho trovadores, de facilitarle la vida a los Nuevos. Ellos, por su parte, presionados por otros funcionarios y burócratas, establecían distancias con quienes ocupaban cargos y hasta en ocasiones, ni siquiera nosotros fuimos una excepción. Era la cotidianidad que imponía criterios, ideas y actitudes. También ellos estaban presionados por múltiples aspectos de una vida económica, y social que se transformaba.
Recuerdo, a manera de anécdota, cuando Frank Delgado, se acercó a la empresa discográfica Bis Music de la cual yo era el recientemente nombrado director y en la que estaban otros trovadores fundadores del Movimiento como Adolfo Costales y Tony Pinelli. Frank había elaborado un disco Trovatur que hoy es antológico a partir de unas grabaciones que había hecho previamente en Casa de las Américas (las cuales, de paso quiero decir que  se hicieron a instancias mías cuando a la sazón, ocupaba el cargo de Director de su Dpto de Música). El llegó a proponernos la edición del disco y lógicamente, solicitaba una remuneración que nosotros no estábamos en condiciones de asumir. No era mucho pero tampoco nosotros teníamos mucho que ofrecer en términos económicos. Conversamos en torno a ello y el lamentable resultado fue el  que no pudiérmos hacer aquel disco. Recuerdo que el propio Adolfo fue testigo de ésta y otras dificultades similares que enfrentamos.
Como que "algunos polvos suelen traer ciertos lodos" los recuerdos vinculados a la lucha contra la burocracia, los prejuicios que aquellos enfrentamientos desarrollaron y el paso del tiempo, hicieron que el propio Frank, ofreciera una versión errónea de aquel encuentro en el libro Trovadores de la Herejía (pag 189), recientemente publicado.
Digo esto como ejemplo de cuanto el Movimiento ha tenido que enfrentar en su devenir, cuanto hay o pudiera haber de ruptura, cuanto de distanciamientos, cuanto de historia deberá ser contado para que quede, así, lo más limpia posible, la historia.





5: Comentanos algúnas anécdotas, algún momento de singular importancia para ti en la historia de la Nueva trova en el que hayas tomado parte.


Recuerdo los enfrentamientos, en no pocas ocasiones violentos, en el seno de los medios masivos (radio y TV) con compañeros que no eran trovadores ni cosa por el estilo pero que tenían criterios acerca de la música y que los ejercían a partir de sus responsabilidades institucionales. Recuerdo la alegría con que asumimos los éxitos de las canciónes Para Bárbara de Santiguito Feliú y Buscando Ciudades donde Amar de Donato Poveda, en un evento como el Concurso Adolfo Guzmán, cuya concepción y factura se "daban de narices" con la estética de la Nueva Trova entonces representada por aquellos jóvenes.
Era como "poner una pica en Flandes".
Recuerdo la batalla para difundir la canción llamada entonces Noticias y cuyo título cambió por Unicornio.
La existencia de una canción que ha respondido siempre a la cambiante realidad cubana tuvo y tendrá que enfrentar oposiciones, inujsticias y hasta de persecusiones de quienes no ven la realidad en su revolucionaria dinámica.
Para ser incluso muy sincero y hablando desde el punto de vista personal, me ha obligado a rectificar criterios. Creo que esto último ha sido uno de los efectos más relevantes de la historia de la creación trovadoresca actual.



6: ¿Pasados estos años cuales crees que sean los principales aportes del Movimiento de la Nueva Trova a la llamada canción de autor cubana?


Esta pregunta entronca con lo que dije al final de la anterior.
Los principales aportes del Movimiento han sido, a mi entender, los relacionados con una visión adecuada de la realidad nacional e internacional en que los cubanos nos hemos visto envueltos.
Muchos tienden, a partir de sus intereses, en ver el fenómeno cultural de la Nueva Trova, sólo desde puntos de vista más o menos estrechos como es el caso de quienes lo abordan desde los aportes musicales formales sin pensar en los protagonistas y/o en los destinatarios de las canciones que considero lo más trascendental en el quehacer de la Nueva Trova.
El Movimiento ha sido uno de los hechos culturales transformadores del ser cubano contemporáneo.
El mayor error (pudiera hasta considrarlo como crímen) es soslayar la importancia del mismo limitándolo a las fechas luctuosas o similares sin tener en cuenta que su divulgación y promoción pudieran contribuir aún más a lo que una cultura revolucionaria necesita.


-¿Hablanos de tus inicios como creador? ¿Cómo te vinculaste al Movimiento de la NT?

Creo que yo he cantado siempre. Recuerdo que a los 3 o 4 años, cuando asistía a lo que entonces llamaban el kindergaten, las maestras: Onelia y Elena, me ponían a cantar para el resto de los niños, hasta los 10 años me gustó mucho escuchar la radio. Escuchaba de todo pero mis ídolos entonces fueron, entre otros, Jorge Negrete y Pedro Infante. Soñaba cantar montado en un caballo o ante él público que llenaba un teatro. Quise estudiar piano pero los prejuicios de la época no permitieron que mi padre, un hombre muy noble pero víctima de ellos, comprendiera aquellas inclinaciones mías.
De adolescente continué cantando acompañado por diversos músicos hasta que un día, cansado de depender de otros, me compré una guitarra sin saber siquiera como poner los dedos sobre ella. Recuerdo que Helio Orovio, quien vivía en mi propia cuadra y que recibía clases de guitarra impartidas por Guyún, fue quien me enseñó los primeros acordes.
El triunfo de la Revolución cubana y la creación de los Consejos Municipales de Cultura permitieron que en Santiago de las Vegas, donde vivía y aún vivo, iniciara mis pasos como cantor en lo que es hoy la Casa de Cultura. Recuerdo mi primer encuentro en mi pueblo con un gran músico cubano quien me acompañó varias veces al piano: era Felipe Dulzaides. Era una época de apertura al conocimiento y a toda la información posible. Yo leía como un loco y a mediados de los 60 estudiaba en el Instituto Pedagógico Enrique José Varona donde integré un coro que allí se formó dirigido por un excelente maestro: Miguel Adam, catalán de nacimiento.
En casa de Miguel nos reuníamos a cantar y a escuchar música. Cantábamos igualmente un tema de César Portillo de la Luz que un villancico de Juan de la Encina y escuchábamos desde Bach y Beethoven hasta los Beatles. Aquel ambiente no sólo hogareño sino también social me llevó a buscar maneras de expresarme desde aquel nuevo pensamiento que se iba gestando también en la sociedad cubana.
Un día, en Santiago de las Vegas allá por 1968, organicé un recital personal en el cual integré temas del Cancionero de Palacio junto obras entre la cuales estaban un son de Paquito Portela, un tema mío del cual no quiero acordarme y una canción de Bob Dylan. Era una manera no usual de encarar la canción.
Ya conocía de la existencia de algunos jóvenes que hacían "canciones extrañas" pero aun no me había reunido con ellos.
No fue hasta comienzos de 1971 que me encontré con Silvio Rodríguez, a quien ya admiraba vehementemente. Fue en un local de la Televisión Universitaria que existía frente al edificio de la CUJAE. Yo le canté un par de temitas que yo había compuesto y el fue realmente muy condescendiente conmigo lo cual contribuyó a que me lanzara a seguir su huella.
Un año más tarde, después de haber hecho algunas presentaciones en algúno que otro festival universitario de aficionados y muchas en casas de personas amigas, integré, junto a otros compañeros una agrupación que llamamos Moncada.


-Me resulta curioso que en un momento en que la figura del trovador se torna modélica, romántica, expresión de una época, otros creadores y tú hayan decidido formar una agrupación. ¿Cómo explicas esto?

Recuerdo que seguíamos ávidamente la música que entonces se conocía la cual estaba muy modelada por las imágenes de agrupaciones y únicamente de solistas. Había entonces, a pesar de criterios estrechos de algunos, un gran interés de quienes éramos jóvenes por conjuntos pequeños que llamábmos combos tomando el término de influencias exteriores, no veíamos contradición alguna entre el cantor solitario que en reuniones de amigos seguía vigente y el cantar junto a otros amigos.
La formación del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC que integraban algunos de nuestros más admirados compañeros como Noel, Silvio y Pablo constituyó un modelo de conjunto musical desde un espíritu creativo novedoso, paralelamente a ello, el movimiento cultural cubano desde instituciones como Casa de las Américas a donde acudíamos sistemáticamente no sólo a sus presentaciones de diversas formas de arte sino a recibir directamente la influencia de una mujer admirable como Haydee Santamaría, nos puso en contacto con un mundo artístico y específicamente sonoro mucho más amplio que el que los medios masivos nos ofrecían.
Era una época de un gran espíritu creativo. Nacía el Movimiento de la Nueva Trova.


-¿Cómo surgió Moncada?

Como ya te dije, Moncada surgió dentro de aquel ambiente. El día en que nos presentamos por primera vez, el 8 de octubre de 1972, nos llamábamos Grupo Experimental Universitario. Todos los que en aquel momento lo integrábamos estábamos muy ligados a la Universidad de la Habana y fue en un acto realizado en la entonces Plaza Cadenas, en homenaje al Che.

Ensayábamos en el piso 15 del edificio de la Facultad de Economía y donde estaba la Dirección de Extensión Universitaria que dirigía entonces Ana Mildred Vidal. Recuerdo que ella nos entregó una tela que había sido destinada a unas cortinas para que confeccionáramos algunas de las primeras camisas con las que nos presentamos después públicamente. No hubo cortinas pero si una más o menos digna presencia en escena de un grupo musical universitario. Espero que esta confesión no le acarree algún "problema por desvío de recursos".
Nuestro interés y nuestro atrevimiento nos impulsó, a finales de aquel año, a concebir un concierto en homenaje al aniversario del asalto al cuartel Moncada. Comenzamos aquel proceso de creación desde el concepto de una cantata utilizando básicamente, los recursos de la música cubana así como aquellos que habíamos ido adquiriendo entreelos que se encontraban los aportados por agrupaciones y artistas provenientes del Nuevo Cancionero Latinoamericano.
Estrenamos la obra en la entonces Sala Talía y después la repetimos en el anfiteatro Sanguilí de la Universidad donde contamos con la presencia de la propia Haydee Santamaría cuyas palabras, en un encuentro que tuvimos al final del concierto, jamás olvidaré.
Con la ayuda de diversos músicos más experimentados fuimos construyendo aquella agrupación. Recuerdo que mi propia esposa María de los A. Córdova, quien tenía nuna formación musical muy sólida, nos ayudó mucho en los primeros tiempos no sólo a orientarnos en el amplísimo mundo de la música sino también en nuestra proyección escénica.
Hoy parece que aquello fue "miel sobre hojuelas" pero no era así. Algunas personas se opusieron a la creación del grupo e incluso obstaculizaron (a veces seriamente) nuestra existencia argumentando los más absurdos argumentos: "que si éramos elitistas", que si éramos "conflictivos", que si algunos de nosotros teníamos "ideas revisionistas" en este último caso, se referían básicamente a Jorge Gómez y a mi quienes habíamos sido miembros del Departamento de Filosofía de la Universidad de la Habana, un colectivo que, por cierto, nos proveyó con muchas de las buenas ideas con las que siempre nos orientamos cultural y políticamente.
Fuimos un grupo de "aficionados" durante los primeros 10 años de su existencia y a pesar de aquella definición, participamos no sólo en eventos nacionales sino que viajamos a diversos países llevando nuestra concepción de como abordar la canción. También nos reunimos y hasta compartimos el canto con muchos artistas, básicamente de América Latina (Isabel, Angel Parra, Inti Illimani y Quilapayún de Chile, Alí Primera y Lilia Vera de Venezuela, Los Folcloristas y Eugenia León de México, Nicomedes Santa Cruz y Tania Libertad de Perú, Alfredo Zitarrosa y Daniel Viglietti de Uruguay y Mercedes Sosa de Argentina, por sólo citar unos pocos).
Recuerdo la visita de la cantora venezolana Soledad Bravo en 1973 y nuestros encuentros con ella. Recuerdo como se interesó por la obra de los miembros de la Nueva Trova y como ese interés la llevó a la elaboración de un disco con canciones entre las que escogió un rumba que yo había compuesto y que se llama Elegía. Ella trajo un repertorio muy hermoso del cual tomamos algunos temas.


-"Chamame a Cuba" sigue siendo escuchada por varias generaciones de cubanos ¿Cuál es la historia de esta canción y que representa para ti el haberla interpretado?

Precisamente fue Soledad quien nos enseñó el Chamamé a Cuba, un tema que ella había tomado de una ancianita, mamá de un preso político en Argentina. Según Soledad, en el colectivo de prisioneros del penal de Rawson, en la época de Lanuze, se compuso este tema que es un homenaje de aquellos revolucionarios a nuestro país. Sus autores son, desde el punto de vista individual, aún desconocidos para mí pero esa canción ha constituido una de las que se ha mantenido a mi lado desde que la aprendimos y desde 1974 en que la grabamos para nuestro primer disco.
Una de las grandes satisfacciones que he tenido hasta hoy es el que se haya convertido en un tema cantado sistemáticamente por los niños. De vez en cuando me encuntro con personas mayores que me agradecen el tema preferido de su niñez.
Todavía la canto y creo que la seguiré cantando mientras tenga un poquito de la voz que me queda.
Es una muestra de como la creatividad poular, bien encaminada y divulgada, contribuye al desarrollo cultural y humano de las personas.


©Ernesto Sierra