Es el intento del artista Khaled Hafez, trasladarnos al Medio Oriente y a su cultura, a través
de la iconografía particular de sus creaciones artísticas. Desde su país natal, Egipto, revive
un pasado de milenarios faraones, dioses, petroglifos, héroes, expuestos en formas disímiles,
extravagantes… Es un mundo de fantasía, tratado en la forma de collages urgidos de
técnicas que otorgan a las obras una textura determinada. Su trabajo se desenvuelve en el
ámbito de la pintura, pero también emplea el video y la instalación como medios para mostrar
figuras en relaciones de superposición y con ellas actualizar los problemas que afronta
su área geográfica y asumir claramente nuevos significados y posiciones ante lo político,
religioso y social.
Es uno de los artistas contemporáneos más frívolos y poderosos de la nueva generación egipcia.
El público cubano tendrá la oportunidad de conocerlo durante esta Oncena Bienal de La
Habana, mientras presenta un performance que propone el diálogo intercultural.
Sus obras muestran vestigios de los referentes tradicionales de la cultura egipcia, de las
historias contadas por las tumbas de Tebas, de la sociedad de consumo que sumerge al país
en la era de la globalización. Una imagen predominante en algunas de sus piezas es la que
se identifica con la divinidad Sekmet, figura con máscara de leona, diosa de la guerra, entidad
femenina empoderada y en conflicto con el islamismo donde la posición de la mujer es
desventajosa. Pero también están los runners (corredores), símbolos del éxodo masivo que
experimenta la región durante los últimos tiempos, éxodo de la población y de su intelectualidad.
Asismismo, son recurrentes los nuevos «pictogramas» que Hafez crea a partir del
armamento militar u otros signos relacionados con la actualidad política. Todos estos elementos
resultan referentes visuales claves para la comprensión de un contexto pictórico que
emplea conscientemente la estética propia de los petroglifos y los pictogramas bidimensionales
del antiguo Egipto, y no las reglas de la pintura post-renacentista de la forma, la composición,
la sombra, la luz y la perspectiva.1
Muchas de sus pinturas son realizadas a la manera de un collage, con elementos y personajes
ambiguos e inestables en el espacio donde se insertan. El artista piensa la obra cual
concepto y luego se ocupa en su elaboración a través de la acción espontánea. Para Khaled
son determinantes en la elaboración de su trabajo: la supervivencia de todos los materiales
usados, las técnicas, la perfección en cada etapa de la ejecución, la elegancia y la experimentación
continuas. Formó parte de una generación de artistas que vivieron como niños,
adolescentes y adultos, acontecimientos político–militares con repercusiones efervescentes
en la sociedad egipcia. Esta mutó a mediados de los setenta: perdió en buena medida su
carácter, y adquirió, en cambio, esos otros rasgos deudores, por una parte, del proceso de
globalización, y por otra, de simples desviaciones hacia la cultura de bienes de consumo.1
En las creaciones de Hafez algunos elementos y temas son recurrentes, como la leyenda (la
ficción) y sus los héroes, extendidos hoy en telenovelas y películas. Según el artista: «mi
héroe es el héroe del siglo XX universal. En mis collages, siempre uso las escenas de beso,
siempre la escena final, desde que nosotros, en nuestra condición de recepción diaria, continua
de imagen, hemos visto todo el cine, todos los acontecimientos, todas las guerras. Le
hemos hecho todo. Le hemos visto todo. Así es que interceptemos y veamos el beso final».3
Las máscaras de Anubis, análogo egipcio del antiguo dios chacal, el señor de los cementerios,
de la vida y las coronas de la muerte; las cabezas de agujas fonográficas, remisión
capilar a los iconos medio desnudos de hoy (del anuncio publicitario) y con ellos, en los antecedentes,
está el beso de una escena final de alguna película del éxito comercial. Todo
parece efímero 4 . Así se caracteriza la vasta producción de este artista que trae la antigüedad
al presente que vivimos hoy con gran sentido de resistencia y reflexión.

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