viernes, 24 de febrero de 2012

Cuarenta años de Van Van

COBERTURA INFORMATIVA

Cuarenta años de Van Van

por: Nancy Maestigue Prieto
La idea de Cubarte de realizar una multimedia Juan Formell y los Van Van. Aquí se enciende la candela, que recogiera cuarenta años de la historia de una de las orquestas insignes de la música cubana: los Van Van, fue recibida con demostraciones de satisfacción por el público que colmó la sala Lecturas en la Red, como parte de la programación de la Editorial Cubaliteraria para esta 21 Feria Internacional del Libro, Cuba 2012. Y quién mejor que el Guille Vilar, guionista, realizador y director de programas de radio y televisión, para confeccionar el guión de esta multimedia, y con él, narrar una historia cuajada de sucesos que han marcado la vida cultural de generaciones de cubanos.

El disco recoge toda la trayectoria de una vida dedicada a la defensa de la música cubana, y el valor más importante —al decir de Ernesto Sierra, director de ediciones Cubarte— es el hecho de que nunca se había hecho algo igual. «No es un disco de música —aunque tiene música—, sino de una historia que ha podido ser compilada gracias a las nuevas tecnologías».

Videos, entrevistas, música, textos, partituras, versiones de canciones interpretadas por otros cantantes, piezas musicales de películas, videos clip, galería de fotos, el recuerdo de todos los integrantes que han pasado por la agrupación, y hasta un glosario de términos de música para hacer comprensible su entendimiento, conforman esta multimedia dinámica, amena, profunda interesante, proclive de ver a los Van Van desde dentro de la orquesta como resultado de una exhaustiva investigación de sus realizadores.

Rafael de la Osa, director de Cubarte e integrante de panel, al referirse al disco hizo patente el  apoyo de muchas personas, familiares y la Agencia Clave Cubana, pero «el corazón fue Guille Vilar», quien asumió la responsabilidad de recopilar toda la información documental. Y afirmó: «No se puede hablar de música cubana sin mencionar a los Van Van», y le cedió la palabra al Guille, quien antes de comenzar el anecdotario de cómo se logró la multimedia, se refirió al agradecimiento a Cubarte por involucrarlo en esta «aventura que lo atrapó».

«Yo soy la cabeza, como ha dicho Rafael, pero de la honda digital solo sé cortar y pegar, fueron Maribel Díaz Pérez, la editora, Eduardo Estévez, el programador, Ricardo Monnar, el diseñador y Ernesto Sierra quienes en verdad son los que lograron la multimedia».

Para argumentar su vinculación con la historia de los Van Van, se apoyó en una anécdota: «hace años, dos realizadores freelance me propusieron hacer algo de los Van Van y en una conferencia Formell anuncia que Padrón iba a hacer un disco», e inmediatamente acotó: «esa hierba estaba para mí», porque en definitiva fue a él a quién le tocó.

Rememoró una película relacionada con un grupo, donde un joven lo seguía en todas sus presentaciones; y eso lo llevó a pensar que los músicos cubanos son leyendas vivas de la música cubana y también tiene seguidores que los acompañan en las presentaciones a lo largo de la isla. Para poder investigar, asistió a varios conciertos, y sintió lo mismo que aquel muchacho de la película, «que siguió al grupo para escuchar sobre ellos».

El Guille es un hombre lleno de anécdotas, por eso como empezó terminó, contando una donde el chofer de un “almendrón” lo miraba y lo miraba hasta que se atrevió a preguntarle si era él quien había hecho el video sobre los Beatles, en el que caminaba por la calle de las franjas y cuando le contestó que sí, le expresó emocionado: «Usted me hizo llorar». Por eso la intervención del Guille Vilar no podía terminar si decir: «Yo seré siempre el Guille de los Beatles, pero que alegría sería ser el Guille de los Van Van, que son mis amigos y los quiero».

La pista había quedado caliente y propicia para el otro panelista, el especialista José Luis Prado, el encargado de mostrar todo el recorrido de estos cuarenta años de Van Van, «un trabajo colectivo que significó un gran esfuerzo de sus realizadores». Coincidió con los que le antecedieron, lo difícil de reunir tantos años, y por más que trataron, «quizás no pudimos abarcarlo todo».

Valoró la multimedia como una enciclopedia, con una historia muy bien contada, gracias al Guille, la cual no puede verse de una sola vez, sino por parte, para poder pensarla, disfrutarla, indagarla, buscarle hasta el último resquicio a una orquesta tan significativa para la historia de la música cubana. También la consideró como un trabajo arqueológico de investigación que se pudo apreciar en el registro total seguido en la exposición, donde aprovechó la presencia de Pedro Calvo, ex integrante de la orquesta para ilustrar ese recorrido de los Van Van, además de sentir un enorme y extraordinario placer de haber trabajado en un disco con el que se podrá salvaguardar la historia de una orquesta emblemática.

La presencia de Pedrito instó al público a pedirle unas palabras de consideración sobre la multimedia: «Gracias por la invitación para ver un poco de historia, pues sé que con amor la hicieron».

Presentado libro-homenaje de poetas cubanos a Lezama Lima

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NOTICIAS
Presentado libro-homenaje de poetas cubanos a Lezama Lima
Por: Susana Méndez
Fecha: 2012-02-16Fuente: CUBARTE
El libro José Lezama Lima. Ese misterio que nos acompaña fue presentado en la sala Villena de la UNEAC, sede  de la 21 Feria Internacional del Libro, Cuba 2012.

El volumen, en su segunda edición, es una compilación de 119 poemas, de igual número de poetas cubanos, realizada por Alex Pausides, quien dirige la Colección Sur, y que tuvo a su cargo también la edición y las notas que indican, al pie de cada página, las fuentes y el momento de aparición de los textos.

El prólogo, bajo el título Los poetas quisieron descifrar el signo, es del Premio Nacional de Literatura César López, quien a su vez realizó la presentación de este título que ha sido publicado por Sureditores como homenaje lírico a José Lezama Lima en su centenario celebrado el pasado año.

Entre los poetas que aparecen en José Lezama Lima Ese misterio que nos acompaña, se encuentranVirgilio Piñera, Eugenio Florit, Emilio Ballagas, Dulce María Loynaz, Eliseo Diego, Cintio Vitier, Fina García Marrúz, Roberto Fernández Retamar, Pablo Armando Fernández, Reynaldo González, Heberto Padilla, Alberto Rocasolano, entre otros.

Alex Pausides explicó que el poeta César López, además de prologador del libro, era su artífice mayor y que además había puesto todo su empeño en que aparecieran en la compilación las obras de muchos escritores que viven y trabajan fuera de Cuba.

“Este libro demuestra que la Cuba de hoy y la Cuba de siempre está por la suma, a pesar de actitudes miserables dentro y fuera de la Isla; este  es un libro que no borra a nadie, si alguien escapó, fue una falla de los editores, pero no una voluntad”, expresó el escritor César López, quien en el prólogo comenta “en conversación con Alex Pausides para la segunda edición, se pensó pitagóricamente, delicioso y reiterativo contrabando, en cien poetas cubanos que en diferentes momentos, de una manera u otra, forma y contenido cambiantes, pudieron homenajear a José Lezama Lima”.

Algunos de los escritores cuyas obras forman parte del libro-homenaje leyeron sus poemas como Ernesto Sierra y  Jesús Lara Sotelo y seguidamente, como justo cierre, Alex Pausides dio lectura al poema El hechizado, que Virgilio Piñera escribiera el día  9 de agosto de 1976, en que falleciera el autor de Paradiso.

A Lezama, en su muerte

Por un plazo que no pude señalar
me llevas la ventaja de tu muerte:
lo mismo que en la vida, fue tu suerte
llegar primero. Yo, en segundo lugar.

Estaba escrito. ¿Dónde? En esa mar
encrespada y terrible que es la vida.
A ti primero te cerró la herida:
mortal combate del ser y del estar.

Es tu inmortalidad haber matado
a ese que te hacía respirar
para que el otro respire eternamente.

Lo hiciste con el arma Paradiso.
-Golpe maestro, jaque mate al hado-.
Ahora respira en paz. Viva tu hechizo.
Temática: Libro y Literatura

Cuba hacia adelante

Cuba hacia adelante

Por Roberto Alifano
Dos escritores argentinos viajaron a Cuba invitados para participar de la XXI Feria del Libro de la ciudad de La Habana

Una gran fiesta popular del libro y la lectura


Quiso el azar que en un viaje que realicé a la República Popular China en el mes de agosto, para asistir al Festival de la Poesía que se celebra en el Tibet, conociera al escritor cubano Jesús David Curbelo; a través de este reciente y entusiasta amigo (con quien proyectamos una exposición de Borges y Neruda en la fundación que dirige en La Habana), fui invitado a la XXI Feria Internacional del Libro que se realizó entre el 9 y el 19 de febrero en la fortaleza colonial de San Carlos de La Cabaña, ubicada sobre una colina con una vista maravillosa de la ciudad, y a la que asistieron más de doscientos escritores, artistas e intelectuales de cuarenta países. Este año dedicada a las culturas del Caribe.
Bajo el lema Leer es crecer, esta auténtica “fiesta popular de la cultura” (creo que no es una hipérbole llamarla así, ya que reúne miles de personas durante todo un mes y luego recorre los pueblos del interior de la isla) rindió homenaje este año a los intelectuales cubanos Zoila Lapique, premio nacional de Ciencias Sociales 2002, y Ambrosio Fornet, premio nacional de Literatura. Me pareció acertada la idea de homenajear a dos creadores vivos, que hablaron durante la ceremonia de apertura.
En este viaje me acompañó el poeta Eduardo Kovalivker, quien participó activamente presentado su novela El informe y ofreciendo una lectura pública de sus textos con una notable concurrencia; a su vez, quien esto escribe, ofreció una charla sobre Pablo Neruda y Jorge Luis Borges. Nuestra visita se cerró con un recitado de poemas en los jardines de UNEAC (Unión de Escritores y Artistas de Cuba). Agreguemos que como invitado de honor viajó nuestro Premio Nobel de la Paz, don Adolfo Pérez Esquivel.
La asidua reverencia que todas las ferias del libro que se realizan en el mundo dedican al comercio no se da precisamente en este caso. Esta fiesta popular no tiene carácter de negocios -como la que realizamos en Buenos
Aires, o las de Madrid y Frankfurt, manejada por editoriales multinacionales que promocionan sus best-sellers y con ventas de libros a través de librerías establecidas en vistosos stands-. La Feria del Libro de la Habana es un verdadero encuentro cultural, sin protocolo de por medio, entre editores, autores y lectores. Allí se venden libros, pero a un precio asequible a cualquier bolsillo (los volúmenes más caros no pasan los diez pesos de nuestra moneda). De manera que el público hace cola para adquirir las obras de afamados escritores clásicos o contemporáneos tales como Cortázar, Eco, Hemingway, Neruda, Carpentier, Guillén, Borges y Lezama Lima y también de poetas y narradores locales pertenecientes a generaciones más recientes como Manzano, Curbelo, Pier Bernet, Heras León, López Sacha, Guerra y González Castañer.
Es necesario señalar que la cultura ocupa un lugar esencial en toda Cuba donde los encuentros y festivales dedicados se multiplican con regularidad. Paralelamente a la ya tradicional Feria del Libro, el cine, la música, el teatro y las artes plásticas, se suceden durante todo el año mostrando y proyectando la calidad de sus creadores. Así, en la última quincena de mayo se celebrará en La Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) el Festival Internacional de la Poesía y en el mes de junio en el centro cultural Dulce María Loynaz una exposición dedicada a Jorge Luis Borges y a Pablo Neruda en la que estamos colaborando.
Un comentario aparte merece la brillante presentación que se realizó de la novela La venganza de los patriotas de nuestro compatriota Miguel Bonasso, presente en la Feria. Otros invitados especiales fueron el mexicano Sergio Pitol, Premio Cervantes 2005, los argentinos Vicente Battista, Estela Caloni, Atilio Borón y Juano Villafañe, el teólogo brasileño Frei Betto, la venezolana Alicia Herrera y los poetas y escritores representantes de países del Caribe.


Varios pasos hacia adelante





Vivimos de memoria, recordando y aceptando dócilmente la realidad como si sus menores azares fueran inviolables y eternos. La última vez que pisé tierra cubana fue en 1995. Eran años difíciles. A raíz del bloqueo
impuesto por los Estados Unidos, escaseaban los alimentos; la llamada Ley Helms-Burton Act se hacía sentir arduamente sobre toda la isla. La Habana parecía una ciudad sitiada y bombardeada: oscura (por la noche no había iluminación), con edificios destruidos y sin restaurar, calles y veredas casi intransitables y sombrías, automóviles viejísimos que apenas se desplazaban por la falta de gasolina o cubiertas. Salir a las rutas para ir a las playas de Varadero o a cualquier sitio del interior era una verdadera aventura. La gente se las ingeniaba como podía para subsistir; sin embargo, la salud y la educación se las veía como prioridad: esas dos necesidades esenciales estaban debidamente cubiertas por el Estado. Invitado por mi tocayo, el poeta Roberto Fernández Retamar, director de la Casa de las Américas, di en esa oportunidad una charla en la prestigiosa institución cultural. Hablé sobre Julio Cortázar ante un público numeroso y conocedor de su obra. Ernesto Sierra, director de la biblioteca (enamorado de la Argentina y buen cebador de mates), me acompañó y fue mi guía durante la visita. A pesar de algunos contratiempos, me fui conforme con la visita, aunque no muy dispuesto a regresar.
Ya entrados en el siglo veintiuno, el recordado y entrañable Volodia Teitelboim, me recomendó, una vez que lo visité en su casa de Santiago de Chile, volver a la isla. “Te vas a sorprender”, me dijo. “Les cuesta mucho mantenerse, pero, poco a poco Cuba se transforma en un país moderno. Hay un injusto bloqueo de por medio que, como tú sabes, les impide el comercio exterior. Sin embargo, ese pueblo laborioso es admirable. Estoy convencido que saldrán adelante”. Confieso que no le creí demasiado; me pareció una mera expresión de deseo manifestada por el viejo dirigente comunista, acarreando agua hacia su molino. Casi veinte años después, con mis disculpas del caso y con bastante vergüenza (reconozco lo acertado que estaba mi llorado y bien leído amigo) he vuelto a pisar Cuba. No se ve miseria; hay pobreza es cierto, pero está repartida y dignamente y asumida por todos los sectores. Tampoco se ven mendigos ni desprotegidos en sus calles, durmiendo sobre cartones, como se ven en las nuestras. No hay inseguridad y se puede caminar por cualquier sitio de la ciudad con absoluta confianza. La gente se mueve con la alegría propia de los caribeños y el consumo se acrecienta. No hay analfabetos y la salud, de manera preventiva y eficaz se prodiga hacia todos. Cuba no es el mejor de los mundos, pero es un país grato para vivir donde cada uno se arregla con lo suyo y con lo que le corresponde. El turismo europeo es una constante que impone cambios y el país y sus habitantes lo aceptan y lo asumen de manera positiva.
El país que ahora visité es definitivamente distinto al que yo conocí cuando estuve por última vez en aquella crítica década del noventa. Los pronósticos de mi amigo comunista Volodia Teitelboim se han cumplido y Cuba despega asombrosamente.

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Boloña irrumpe con atractivas novedades en Feria del Libro de La Habana

  24 de Febrero de 2012



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Boloña irrumpe con atractivas novedades en Feria del Libro de La Habana



Por Teresa de Jesús Torres Espinosa
Con más de una decena de nuevos títulos para celebrar 15 años de loable quehacer en el universo del libro cubano se presenta Ediciones Boloña, de la Oficina del Historiador de la Ciudad (OHC), en la 21 Feria Internacional del Libro de La Habana, que se inició este jueves 9 de febrero en áreas de la antigua fortaleza militar San Carlos de la Cabaña, al este de la capital.
La casa editora, según informó en conferencia de prensa su director Pedro Juan Rodríguez, tendrá su stand en la galería de la Biblioteca Pública Rubén Martínez Villena, frente a la Plaza de Armas, en la que podrán apreciarse las obras producidas desde hace tres lustros, incluida la más reciente creación de multimedia, y los numerosos premios que la distinguen. El pabellón reflejará, asimismo, todo el esfuerzo que emprende la OHC en cuanto a publicaciones y proyectos culturales, a favor de la salvaguarda de la memoria histórica de la nación.
Las presentaciones de libros, que siempre acontecerán en la Calle de Madera frente al Palacio de los Capitanes Generales, se iniciaron este viernes con Una aventura para crecer, recorrido por la historia del Programa Social Infantil, cuyas autoras, Ailec Vega y Lourdes Olivera, se desempeñan como especialistas de la Dirección de Gestión Cultural, señaló Silvana Garriga, editora jefa de Boloña, quien ofreció a los periodistas detalles sobre los 15 títulos del sello editorial para la feria.
Otras propuestas para los lectores son el repertorio bibliográfico Trinidad de Cubay su Valle de los Ingenios. Contribución de una habanera a su historia, de la investigadora Siomara Sánchez; la biografíaHacedora de la bandera cubana: Emilia Margarita Teurbe Tolón y Otero, en la cual su autora, Clara Emma Chávez, saca a la luz a una figura hoy poco conocida de la historia cubana, y Bendita seala tierra de Baracoa, volumen que reproduce la intervención del Dr. Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad, en la Sesión Solemne de la Asamblea Municipal del Poder Popular en ocasión del aniversario 500 años de la fundación de la villa primada de Cuba.
Bajo el sello de Boloña se publican las novelas La catedral sumergida,en cuyas páginas Jorge Santamarina aborda el inédito tema de los desagües subterráneos de La Habana; Cena con Buda, de Armando Cristóbal Pérez, que conjuga elementos del thriller con una profunda reflexión ética, y Aventuras de un impresor flamenco en La Habana,de Huib Billiet Adriaansen, en torno a la presencia en Cuba de Carlos Habré, quien realizó el primer impreso aparecido en la Isla en la década de los años veinte del siglo XVIII.
Una apasionante lectura sobre desastres navales ocurridos en las costas cubanas deparan las páginas de Cronología de los naufragios,de los arqueólogos Alessandro Pérez, Mónica Pavía e Iván Díaz; mientras en Por la ruta del tabaco Lucio Bencomo Valle nos conduce por uno de los principales derroteros de la aromática planta en el país.
También serán novedades Don Félix Varela Morales, exilio y obra religiosa (Nueva York, 1823-1847). Integración y síntesis, recopilación de Ana Suárez de la bibliografía religiosa activa escrita por el presbítero durante su exilio político en los Estados Unidos;Conservación de bienes muebles, de Amelia Gómez Fernández y Raúl García Rodríguez; Viendo La Habana pasar, de Evelio Toledo Quesada y Ciro Bianchi Ross, y Avatares de una biblioteca, breves narraciones ilustradas por José Luis Fariñas, en las que Ernesto Sierra rinde homenaje al oficio del bibliotecario.

Las presentaciones de esta casa editora en la 21 Feria del Libro de La Habana, dedicada a las culturas de los pueblos caribeños y a los destacados intelectuales Zoila Lapique y Ambrosio Fornet, cerrarán con Cuba: la memoria en imágenes, recorrido fotográfico en tiempo y espacio por pueblos y ciudades cubanos compilado por Juan de las Cuevas Toraya, y el octavo y último tomo de la serie del acucioso estudio Esteban Salas, maestro de capilla de la Catedral de Santiago de Cuba (1764-1803), fruto de diez años de investigación de la musicóloga Miriam Escudero. Asimismo se dará a conocer la multimediaAndar La Habana, que compila varios programas del homónimo espacio televisivo conducido por Eusebio Leal Spengler.
Nacida hace 15 años, Boloña es la encargada de las publicaciones de la Oficina del Historiador de la Ciudad, la cual privilegia en sus producciones los temas históricos, de manera particular los dedicados a La Habana. La riqueza de los contenidos y la exquisitez de los diseños identifican al catálogo de esta editorial, que debe su nombre a una familia de impresores habaneros iniciada en el ramo en 1776.


Publicada: 08/02/2012
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