viernes, 20 de septiembre de 2013

Si las paredes hablasen


Disfruto el privilegio de contar con la amistad del fotógrafo español, Pablo Tarrero, con quien he trabajado en La Habana y en su tierra. Hoy me llega la noticia de la Feria de fotografía de Madrid, Entrefotos, y veo en la portada una foto de mi amigo tomada en La Habana. Quietud y dinamismo, en esa mirada de artista verdadero que distingue a Pablo, a su sensibilidad. Felicitaciones por ese éxito y enhorabuena a esa Feria, estímulo para los amantes de la buena fotografía.

Entrefotos cumple 15 años y en Madrid ya es conocido como un clásico encuentro anual de fotógrafos que muestran sus trabajos al público.

(fuente: ABC)

Tres días en la Lonja de la Casa del Reloj de Madrid, más de una treintena de artistas y una única e importante misión: fomentar el coleccionismo y la difusión de la fotografía de autor. Cara a cara. Sin intermediarios.
Eso es lo que EntreFotos viene haciendo cada año desde que, en 1998, cuatro visionarios, profesionales y profundos amantes de la fotografía –Luís Baylón, José María Díaz-Maroto, Evaristo Delgado y Pascuale Caprile– decidieran poner fin a la “discreción” de un arte tan maravilloso, variado y repleto de posibilidades como es la fotografía de autor y, siguiendo el ejemplo de otras ciudades europeas, concretamente el de los deliciosos Rencontres d’Arles, se lanzaron a la aventura de crear un evento similar en la capital española.
Así, lo que comenzó siendo una pequeña reunión pública en el estudio de Caprile –14 fotógrafos participaron en aquel primer encuentro– fue ganando adeptos año a año y, casi a velocidad de vértigo, se ha convertido hoy en todo un clásico del otoño madrileño. ¿Los motivos? Muchos y variados, aunque me atrevería a asegurar sin apenas dudas que valores como el compromiso, la exigencia, la calidad, la dedicación, la profesionalidad y la cultura visual de los artistas seleccionados en cada edición han sido y son los grandes determinantes del éxito de una feria que este mes de septiembre celebra su decimoquinto aniversario.
Una XV Edición que se anuncia como el inicio de un cambio, de una etapa de transformación marcada por la evolución y la adaptación al nuevo siglo y las nuevas tecnologías que ha traído consigo, fomentando como siempre la creación con la incorporación de nuevos trabajos originales y otros formatos fotográficos.
Así lo afirma Rita Castellote, la recién nombrada directora de la feria Entrefotos, quien ha decidido darle un giro al certamen con la decisión de ser un serio referente en la fotografía de autor, desde la total independencia e incorporando todo tipos de propuestas fotográficas.
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La Lonja de la Casa del Reloj
Matadero Madrid
Paseo de la Chopera, 10 28045
Fechas: Del 26 al 29 de septiembre de 2013
Horarios de apertura al público: De 11:00 h a 21:00 h en horario ininterrumpido (salvo el 29 de septiembre que la feria cerrará a las 20:00 h)

http://loffit.abc.es/2013/09/13/viviendo-entre-fotos/


Aprendiz de América y el orgullo de ser latinoamericanos y caribeños



A Aprendiz de América (1), obra ensayística de Ernesto Sierra (Güines, 1968), no solo le amerita la vocación de este joven escritor cubano hacia la investigación y estudio del contexto literario de nuestro continente, sino también (y ante todo), su valoración latinoamericanista y martiana sobre autores clásicos y contemporáneos agrupados todos magistralmente.

Menciones-análisis siempre imprescindibles a Cervantes, Quevedo y el Arcipreste de Hita, entre otros, enriquecen las figuras de escritores de este lado del mundo como José María Heredia, José Martí (expuesto en su labor como cronista); de contemporáneos como Leopoldo Marechal, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar (Cortázar en sus noventa), Pablo Neruda (Sangre de piedra araucana), Juan Rulfo, Gabriel García Márquez, Augusto Roa  Bastos, Carlos Fuentes, el brasileño Rubem Fonseca, Mario Benedetti (Contar con Benedetti), Lezama Lima, Alejo Carpentier, Luis Rogelio Nogueras, o a peninsulares náufragos en nuestras costas como Juan Madrid. Tampoco deja de pasar por alto la riqueza de publicaciones periódicas como el revistero de la Vanguardia hispanoamericana correspondiente a la década de los años veinte del pasado siglo.

Valoración especial —entre otras sobresalientes—, al capítulo “Apuntes para una historia del desagravio”, donde Sierra (con pluma en ristre) denuncia el execrable episodio de la Conquista y Colonización de nuestras tierras americanas, junto a su matanza de seres humanos: “(…) La celebración del V Centenario trajo consigo largas e interminables polémicas acerca de la cuestión indígena. De ellas han derivado una serie de iniciativas encaminadas a encarar la situación de los pueblos amerindios como lo que son: un volcán ubicado en el mismo centro de los conceptos de Unidad, Independencia y Nacionalidad de las repúblicas americanas”.

Acercamiento acertadísimo el de este también Profesor universitario al plantear determinadas situaciones/problemas engendradas durante los primeros años del triunfo de la Revolución cubana en la esfera literaria. Es el caso de la revista Mundo Nuevo (Julio/1966- Marzo-abril/1971) promovida y financiada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), de Estados Unidos, con el objetivo de obstaculizar y aplastar las ideas de izquierda en la América Latina de la década de los sesenta:

“Emir Rodríguez Monegal (su director), es un entusiasta de la Literatura latinoamericana, y fomenta este tipo de discurso en un momento de subversión del orden a nivel mundial, en que surgen líderes y movimientos populares en cada momento y la cultura de masas es moda. En la antesala de los 60, la Revolución cubana y sus barbudos lanzaron la América Latina al podio de la opinión pública mundial, y por esa brecha pasó de todo “(…) Hubo números que se convirtieron en una simple tribuna anticubana, en la que apenas se hablaba ya de literatura(…)” La FundaciónFord, que sostuvo durante cerca de cinco años la publicación de Mundo Nuevo, no renovó hacia fines de 1970, la subvención que le había otorgado. Por tal motivo éste (Marzo-abril/1971) constituye el último número de la revista”.


Así, entre anécdotas, citas diversas, críticas, experiencias personales y colectivas, elementos biográficos, sociológicos y hasta antropológicos, entre otros elementos, Aprendiz de América  nos transporta a ese inconmensurable contexto de Nuestra América —desde antiguos hasta contemporáneos—, blanca, india, negra, mestiza, en todo su proceso de transculturación y aculturación para, a través de nuestro propio espejo, observarnos con suma profundidad y enorgullecernos. Y, para nunca soslayar, que la cultura hegemónica se esmera en propagandizar únicamente en los códigos de la inmediatez, lo industrial, lo moderno, lo confortable, lo propio, lo placentero, lo simple, lo fácil, una nueva tecnología de las esperanzas y las expectativas como parte de la ingeniería del consenso creada al servicio del capital. Tecnología que tan solo apunta al futuro —porque no puede detenerse a explicar las crudezas del presente y se bloquea ante la Historia—, pues frente a la memoria es altamente corrosiva. Para generarla, se emplea toda la diversidad de aparatos culturales disponibles.

De todo ello nos alerta Sierra en este título, y siempre teniendo en mente a nuestro José Martí. Al respecto y en el capítulo titulado, Sobre el Martí cronista, expone: “(…) Otro rasgo novedoso del Martí cronista es su manejo subjetivo de la noticia. No se detiene en los preceptos básicos del periodismo, sino que violenta la estructura narrativa con comentarios, exclamaciones, saltos cronológicos, lleva y trae al lector por ese mundo de asociaciones que le es tan propio. Aún así, el “yo” martiano no tiende a ser una expresión individualizadora o personalista. Dadas sus concepciones históricas y sociales, Martí subvierte ese “yo” moderno en un “yo” colectivo que asume al cultura como patrimonio de todo el género humano; un “yo” que intenta resumir la esencia del ser y, por tanto, se generaliza para convertir la escritura y su recepción en un espacio más amplio y democrático”.

Aprendiz de América, a través de sus páginas de inobjetable sapiencia, nos convoca a batir palmas por el orgullo imponente de ser latinoamericanos y caribeños. El tintero aún continúa expectante por nuevos obsequios de este Autor.


viernes, 12 de julio de 2013

Esto no es Uruguay

Pasados unos años, regresan Javier y Erika a la Habana. A partir del hoy, 12 de julio, el espacio del Centro Wifredo Lam será suyo por un mes para mostranos sus nuevas propuestas en lo que es su gran pasión de artistas: el arte conceptual. 

Esto no es Uruguay, es una visión amplia y profunda del Paraguay y de la actualidad latinoamericana, foco de pensamiento y atención de estos creadores.

Erika y Javier residen en Paraguay y, desde ese país meridiano, metáfora viva de la América profunda, compleja, preñada de conflictos y futuridad, lanzan su propuesta a identificarnos y reflexionar acerca de las duras realidades y sueños truncos de una tierra llamada a dar un mejor destino a sus hijos y al mundo. 

miércoles, 29 de mayo de 2013

Se presenta Aprendiz de América, de Ernesto Sierra


 




Cuando Ernesto Sierra me dijo que pasara por la UNEAC a recoger su libro Aprendiz de América (Editorial Arte y Literatura, 2012) me sentí halagado, extrañado, agradecido e intrigado, todo eso a la vez.

Al abrir el libro y ver que su prólogo era de uno de mis tocayos ilustres (Rafael Acosta de Arriba), pensé que bien poco podía aportar. Pero me arriesgué a escribir estas líneas, no por el mérito dudoso de arrojar alguna luz sobre la obra, sino por el gusto de reencontrarme con ese espíritu con el que compartí un breve pero fértil semestre.

Empecé a rememorar lo que fueron aquellos seis meses de Literatura Hispanoamericana, seis meses que siempre le parecieron pocos para un verdadero curso de Literatura, y que al final se nos quedó chico a los alumnos también. Recuerdo que no pocos compañeros de clases descubrieron el bosque de las letras del continente con los relatos de los nativos y la Araucana de Ercilla en las raíces, con la inapresable poesía de Sor Juana Inés de la Cruz, con el preciosismo del indio Rubén Darío y las batallas estéticas de las vanguardias. El bosque de las letras que, vale aclararlo, nunca se desligó de ese reino que lo contiene y que es la realidad del continente mismo: la conquista, la masacre sistemática y sostenida de los pueblos originarios, la formación de identidades nacionales, las luchas de los siglos XIX y XX y el apetito voraz de Norteamerica. (A mí, en lo particular, me reconcilió con Quiroga y sus cuentos exactos, con esa escritura seca y negra como la sangre vieja).

De los códices a Roberto Bolaño, Ernesto Sierra nos paseó por una América fecunda y diversa que poblaba con sus anécdotas y lecturas. Leía como ya no acostumbran a leer los profesores universitarios, apoyado en una mesa, con un libro muy ajado entre las manos y la voz de los lectores vibrantes, una voz cuya particular cadencia y sonoridad revelan cuánto de placer halla en el acto de la lectura.

Aun sin la nota de presentación que introduce Ernesto Sierra, basta leer las primeras páginas para vislumbrar algunas de las constantes que marcan el conjunto de ensayos reunidos en el libro: la visión personal de su autor y una mezcla de pasión y estudio por y de los libros. El fenómeno del boom, los cronistas de Indias, las revistas de las vanguardias, entrar en Aprendiz de América fue volver a unas clases que para mí no lo fueron, fue retornar a esos diálogos que sosteníamos pasadas las dos horas reglamentadas por el horario docente, horas en las que opinábamos y discutíamos como dos iguales.

La lectura atenta nos revela una suma de textos caóticos y heterogéneos, como si esta fuera la única manera de apresar el espíritu de Latinoamérica. El libro dividido en cuatro partes (bocetos diversos sobre la obra/vida de escritores; ensayos más prolijos sobre obras o fenómenos específicos; una serie de trabajos que tienen por protagonista la revista Nuevo Mundo; y acercamientos a la realidad de los pueblos originarios y a los procesos de construcción de la historia de América Latina) se resiente un tanto con el acápite dedicado a la revista Nuevo Mundo. Resulta interesante como trae a colación un caso insuficientemente estudiado y poco resaltado por los estudios literarios en Cuba como es el papel jugado por esta revista como un elemento de reconfiguración del campo literario de los años 60, y los mecanismos –pudiéramos llamarlos- extraliterarios que utilizó Emir Rodríguez Monegal para imponer un escritor brillante y aparentemente desideologizado como canon del creador del boom de la novela latinoamericana. Sin embargo, la acumulación de textos sobre el tema atentan contra el caótico concierto que alienta todo el libro.

El título del libro le hace honor como pocos a su autor. Hay cierta liturgia, cierto halo místico y arcano en su vocación por el continente. El aprendiz es un ser en transición, un viajante curioso que tantea, indaga, husmea entre los saberes mayores, lanza opiniones que pueden o no gustar a su maestro, pero sobre todo, no se detiene en la búsqueda de un conocimiento que lo apasiona. Porque no es, como pudiera parecer de una mirada superficial, un interés circunscrito a la acumulación notable de textos literarios a lo largo de los siglos de la historia americana. Estaríamos más cerca de la verdad si decimos que la literatura fue la faceta que escogió este aprendiz de América para descubrir y homenajear su tierra, su tierra inabarcable e inconclusa a la que seguirá mirando con los ojos llenos de asombro.


La editorial Arte y Literatura en su colección Argos presentó este viernes 24 de mayo a las 4:00 p.m. en la sala Martínez Villena de la UNEAC, el nuevo libro de Ernesto Sierra.

De izquierda a derecha, Ernesto Sierra, los poetas y ensayistas Guillermo Rodríguez Rivera y Rafael Acosta de Arriba y la editora Dania Pérez Rubio




Por: Camilo García López-Trigo 


"América es mucho más que un lugar en la geografía". Así empieza el escritor Ernesto Sierra la Nota Preliminar de su libro Aprendiz de América, presentado el pasado viernes 24 de mayo en la sala Rubén Martínez Villena de la UNEAC, con la presencia de los Premios Nacionales de Literatura Pablo Armando Fernández y Nancy Morejón. 

El libro, que el propio autor calificó como "una bitácora personal", constituye una nueva recopilación de un grupo selecto y muy variado de escritos sobre Latinoamérica, que ha realizado en diferentes momentos de su vida, a partir de sus reflexiones ante diversos temas que fueron inquietando al escritor.

Una primera compilación homónima fue realizada en 2005 por Ediciones Unicornio, de la entonces provincia Habana. En 2012 la Editorial Arte y Literatura decidió realizar esta nueva propuesta ampliada, a petición del Instituto Cubano del Libro -como parte de sus publicaciones en el bicentenario de la independencia latinoamericana-, con edición y corrección de Dania Pérez Rubio.
El investigador y ensayista Rafael Acosta de Arriba tuvo a su cargo el prólogo del libro y, durante la presentación, destacó que la prosa utilizada por Sierra es "eficaz" y "limpia de hojarasca", para adentrarse "con lucidez" en los más variados temas que muestran la vocación latinoamericanista del autor.

Por sus páginas desfilan personalidades literarias del continente como Benedetti, Cortázar, Borges, Neruda, además de sus coterráneos Martí, Heredia y Luis Rogelio Nogueras, y muchos otros. En sus escritos se armoniza, de forma amena y fluida, interioridades de la realidad literaria, social y política de la región, pasando por temas cruciales del sur del continente, como el racismo, las complejidades del tema indígena o el mercado de la literatura en los años 60 del pasado siglo.

"Late la vocación crítica de un buen conocedor de las letras continentales", continuó señalando Acosta de Arriba, para resaltar que: "Ambigüedad de tradiciones, extrañeza del ser, máscaras, políticas, culturas ancestrales con quebraduras de todo tiempo, excentricidad ibérica, dolor denso para repartir al mundo, espejos fragmentados, utopías volatilizadoras y retornantes, todo ello es este gran pedazo de tierra habitada por millones de seres al sur del río Bravo; y Ernesto nos da algunas de las astillas rotas o fragmentos en estos trabajos de mucho interés."

Ernesto Sierra, nacido en Güines en 1968, es Graduado en Letras por la Universidad de La Habana y Diplomado en Estudios Amerindios por la Casa de América de Madrid. Ha dictado conferencias en Latinoamérica, Europa y los Estados Unidos y actualmente compagina sus responsabilidades en Cubarte -como Director Editorial y Subdirector- con los estudios doctorales en la Universidad de Castilla-La Mancha.

De su "filiación americanista desde el primer momento" también dio fe durante la presentación del libro el poeta y crítico literario Guillermo Rodríguez Rivera, quien fuera profesor de Sierra en la Universidad de La Habana. Recomendó la lectura del libro para conocer sobre el hoy y el ayer de Latinoamérica, "para disfrutar y aprender" pues, sobre todo, "inquieta y divierte, pero al mismo tiempo ilustra y enseña".

En el contexto del resurgimiento del fervor latinoamericanista durante la última década resulta una valiosa propuesta que Rafael Acosta nos presenta como un calidoscopio donde tienen cabida "los grandes maestros de la literatura del continente, los agravios y el sufrimiento de sus pobladores más desconocidos, los avatares de las batallas políticas o comerciales de su intelectualidad".

De esa forma nos llega la invitación a una lectura atenta del libro, al constituir "un tributo a la cultura encarnada de América Latina, de su sangre generosa".